Congestión vial cuesta 94 mil millones de pesos al año y más de 100 horas por trabajador

● México inicia 2026 con una congestión vial que afecta la productividad: merma económica, tiempo desperdiciado por la fuerza laboral y un impacto directo sobre la operación.
● De acuerdo con datos del IMCO, el país pierde 94 mil millones de pesos anuales por congestión vial; además, cada persona pasa más de 100 horas al año atrapada en trayectos.
● Frente a este escenario, Kolors advierte que seguir tratando el transporte de empleados como un servicio secundario es insostenible y propone verlo como infraestructura productiva, capaz de recuperar tiempo valioso para las empresas.

El primer desafío del año para las empresas no son sus estados financieros ni sus KPIs: está en las calles. El tráfico, normalizado como un mal inevitable, se ha convertido en la mayor fuga silenciosa de productividad. México pierde 94 mil millones de pesos anuales por congestión vial y cada persona trabajadora pasa más de 100 horas al año atrapada en trayectos que no suman valor. Es un golpe directo al talento y a su bienestar.
El estudio El costo de la congestión: vida y recursos perdidos, elaborado por el IMCO, confirma que más de 30 de las ciudades con mayor actividad económica, entre ellas Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Puebla-Tlaxcala y Estado de México, concentran los mayores costos.
“No es solo un problema de tránsito; representa una pérdida para zonas industriales, parques manufactureros y corredores logísticos donde la puntualidad sostiene la continuidad operativa. Cuando la movilidad falla, se desencadenan retrasos en turnos, microparos, horas extra, personal exhausto y una cadena de costos crecientes”, explica Rodrigo Martínez, CEO de Kolors, empresa de tecnología enfocada en la movilidad que redefine el transporte de personal en México.
Industrias como la automotriz, la aeroespacial, la de alimentos y bebidas, la textil, la minera, la energética y la de construcción, por mencionar algunas, arrastran un mismo error: tratar el transporte para los empleados como una prestación secundaria y no como infraestructura que impulsa la producción. Esa visión se hace más evidente en enero, cuando las empresas ajustan metas, presupuestos y esquemas de operación, pero dejan de lado la movilidad de sus colaboradores.

El desgaste también se expresa en el talento. De acuerdo con Kronos, el ausentismo puede representar hasta 7.3% de la nómina y llegar a 15% si se contabilizan reemplazos y horas extra. “La productividad inicia antes de checar la entrada. Si las organizaciones pierden a su gente en el tráfico, pierden competitividad. A escala país, el tráfico nos está costando crecimiento”, afirma Martínez.
De minutos inmóviles a capacidad productiva recuperada

Optimizar rutas en tiempo real, anticipar incidencias y digitalizar todo el proceso de transporte permite a las industrias recuperar minutos productivos sin aumentar la carga laboral. Una movilidad bien diseñada multiplica el rendimiento individual y libera capacidad operativa. Para lograrlo, Kolors recomienda a las empresas comenzar por replantear tres aspectos:

  1. Primero. Dejar de administrar el transporte con herramientas fragmentadas: hojas de cálculo, llamadas telefónicas y reportes manuales generan más fricción que eficiencia, hoy existe la tecnología que nos permite compilar esa información y gestionarla de un modo más eficiente.
  2. Segundo. Evaluar si el esquema actual de transporte está diseñado para la
    operación de hoy o sigue respondiendo a necesidades de hace años.
  3. Tercero. Considerar que la movilidad de los empleados no es un gasto operativo más, sino una inversión estratégica que impacta directamente en retención de talento, cumplimiento de metas de producción y continuidad operativa.
    En un país donde la manufactura avanzada y las cadenas de suministro sólidas serán determinantes para la competitividad de 2026, mantener esquemas obsoletos de movilidad corporativa equivale a limitar el crecimiento desde el arranque del año.
    “La movilidad inteligente no solo cambia cómo llega la gente al trabajo; transforma cómo se mueve la economía. El talento es el recurso más valioso del país. El tráfico no desaparecerá mañana, pero la diferencia entre las empresas que crecerán este año y las que no estará en una decisión aparentemente simple: seguir viendo el transporte laboral como un costo inevitable o convertirlo en la primera palanca de productividad de 2026”, concluye Martínez.