La doctora en Derecho Araceli García Rico, encargada de despacho del Instituto de las Mujeres del Municipio de Los Cabos, señaló que uno de los principales retos en la atención a la violencia de género en el municipio es generar confianza para que las mujeres se atrevan a denunciar situaciones de violencia que se presentan en el hogar, el noviazgo, los centros de trabajo, las escuelas y la comunidad en general.
Durante una entrevista, García Rico destacó la importancia de brindar una atención integral a las víctimas, basada en los principios de respeto, acompañamiento y vinculación interinstitucional. Subrayó que la “Mesa Violeta” juega un papel fundamental al atender casos de urgente resolución, aunque enfatizó que la prevención es la base para erradicar la violencia.
En este sentido, informó que el Instituto fortalecerá los vínculos con los distintos subsistemas educativos para impartir pláticas sobre qué es la violencia y cómo prevenirla. Asimismo, resaltó el uso de herramientas de visibilización como el “violentómetro”, enfocado en las relaciones de pareja, y el “acosómetro”, instrumento que ella misma impulsó para identificar la violencia y el acoso en el ámbito escolar.
La funcionaria adelantó que el acosómetro ya está listo para implementarse en escuelas de todos los niveles, no solo mediante la distribución de material, sino a través de explicaciones claras para que alumnas y alumnos puedan reconocer conductas que ya están tipificadas como acoso, hostigamiento escolar y violencia sexual, problemáticas que inciden incluso en la deserción escolar.
García Rico también señaló que el Instituto de las Mujeres reforzará la difusión de la ubicación y los servicios de las unidades de atención, donde se cuenta con psicólogas y abogadas que no solo atienden emergencias, sino que brindan seguimiento terapéutico, reconociendo la salud mental como un eje prioritario.
Otro de los temas que se impulsarán es el del cuidado como una corresponsabilidad social, ya que actualmente recae de manera desproporcionada en las mujeres, generando dobles y triples jornadas no remuneradas que afectan su desarrollo personal, profesional y su salud.
La encargada de despacho afirmó que su labor será totalmente territorial, visitando delegaciones, comunidades y escuelas, además de recorrer rutas de transporte público para identificar zonas que requieren mayor atención, especialmente para las mujeres trabajadoras que regresan a casa por la noche. Destacó la necesidad de fortalecer acciones como los senderos seguros en coordinación con las áreas de seguridad pública.
Finalmente, Araceli García Rico enfatizó que no será una directora de oficina, sino una funcionaria cercana a la ciudadanía, comprometida con el acompañamiento de las mujeres hasta espacios seguros y con el impulso de su autonomía económica, como una vía indispensable para romper el círculo de la violencia y evitar su normalización.