Amenaza telefónica provoca operativo en Caribe Bajo; menor aparece sano y salvo

Cabo San Lucas, BCS.— Una llamada telefónica bastó para desatar momentos de angustia en una familia de la colonia Caribe Bajo, donde delincuentes intentaron hacer creer a una madre que su hijo de 14 años se encontraba privado de la libertad y exigieron un depósito de dinero a cambio de supuestamente respetarle la vida.

La extorsión telefónica fue frustrada gracias a la coordinación entre la Policía Municipal de Los Cabos y agentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), quienes lograron ubicar al menor y confirmar que se encontraba a salvo.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 19:12 horas, cuando el Centro de Control y Mando (C2) recibió una solicitud de apoyo policial desde un domicilio de la colonia Caribe Bajo. La madre explicó que estaba recibiendo llamadas de un número con lada de Guadalajara, desde donde le exigían dinero bajo la amenaza de causarle daño a su hijo, a quien los delincuentes aseguraban tener secuestrado.

Ante la emergencia, agentes de la Unidad de Investigación de Delitos de Extorsión de la Subprocuraduría de Atención a Delitos de Alto Impacto (SADAI) establecieron contacto mediante mensajes de texto con el adolescente y le advirtieron que estaba siendo víctima de un engaño telefónico.

La estrategia permitió romper el engaño. El menor informó a los agentes dónde se encontraba, posteriormente se comunicó directamente con sus familiares y finalmente se reunió con ellos sin que se registrara daño alguno.

Personal de la PGJE acudió después al domicilio para entrevistarse con la madre y el adolescente y verificar su integridad física y psicológica.

La dependencia exhortó a la población a mantener la calma ante llamadas provenientes de números desconocidos o situaciones atípicas, colgar inmediatamente, verificar directamente el paradero de los familiares y reportar cualquier intento de extorsión a las autoridades.

El caso vuelve a poner bajo la lupa una modalidad delictiva en la que los extorsionadores utilizan información, amenazas y presión psicológica para provocar una reacción inmediata de sus víctimas y obtener dinero sin necesidad de tener contacto físico con la persona supuestamente secuestrada.