
Por si algo faltaba para complicar el escenario turístico de Los Cabos, el gobierno federal puso sobre la mesa un incremento de 35.8 por ciento al Derecho de No Residente. Y esta vez el sector empresarial decidió prender las luces de emergencia.
No es una exageración. Tampoco una reacción coyuntural de los hoteleros y empresarios de Los Cabos. El mensaje es bastante claro: México no está en condiciones de encarecer todavía más la llegada del turismo internacional, particularmente cuando los principales destinos del país ya registran una disminución en sus niveles de ocupación.
La propuesta incluida en el Paquete Económico 2027 pretende elevar el Derecho de No Residente de 983 a mil 334.80 pesos, es decir, 351.80 pesos adicionales por visitante. Si se toma como referencia que en 2025 el cobro era de aproximadamente 861 pesos, el aumento acumulado llegaría a alrededor de 55 por ciento en apenas dos años.
Y aquí aparece la pregunta incómoda: ¿quién está pensando en el turismo?
Porque mientras el sector empresarial hace números, advierte riesgos y pide frenar la medida, pareciera que a buena parte de los legisladores federales el asunto les pasó de noche.
Quizá están demasiado ocupados en sus propios proyectos políticos, en las sucesiones, en las candidaturas y en la construcción de sus respectivos futuros electorales.
Y no es un asunto menor.
2027 será un año electoral y también será un año de enormes presiones presupuestales. Morena llegará a ese proceso con la responsabilidad de mantener sus programas sociales y asistenciales, que constituyen una de las principales banderas de su proyecto político. Pero mientras se buscan recursos para sostener ese aparato de apoyos, existe el riesgo de terminar metiendo la mano en uno de los sectores que más divisas, empleos e inversión generan para el país: el turismo.
El problema es que el turismo no es una caja automática de dinero.
Si se le carga demasiado la mano, el visitante simplemente puede elegir otro destino.
Y Los Cabos lo sabe perfectamente.
Los números ya prendieron la alerta
Lilzzy Orci, presidenta ejecutiva de la Asociación de Hoteles de Los Cabos, puso sobre la mesa un dato que debería estar siendo analizado con mucha mayor seriedad en la Cámara de Diputados y el Senado: de enero a agosto de este año el destino registró una disminución del 8 por ciento en pasajeros internacionales, respecto al mismo periodo del 2025, lo que representa aproximadamente 265 mil pasajeros menos.
Pero Los Cabos no está solo.
En el mismo periodo, Cancún registró una disminución de alrededor de 7 por ciento, mientras Puerto Vallarta presentó una caída superior a 15 por ciento.
Es decir, no estamos hablando de un fenómeno aislado de un destino.
Hay una señal de enfriamiento turístico que recorre algunos de los principales polos turísticos de México.
Y ante ese escenario, la respuesta federal parece ser: cobremos más al turista internacional.
Vaya estrategia.
Si este año el sector turístico ya expresó preocupación por la disminución de visitantes y por el comportamiento de la ocupación, ¿qué puede ocurrir en 2027 cuando el visitante encuentre una factura todavía más elevada para entrar a México?
El riesgo es evidente: menos turistas, menor ocupación, menor consumo, menor derrama y, eventualmente, menos empleos.
Y Los Cabos tiene un ingrediente adicional: el llamado súper peso, que durante los últimos años ha encarecido México para el visitante estadounidense, principal mercado internacional del destino.
Por eso Orci advierte que incrementar todavía más el costo de visitar el país puede convertirse en un factor adicional para profundizar la caída.
Una familia pagaría más de cinco mil pesos sólo por entrar
El impacto puede parecer pequeño cuando se observa únicamente la cifra individual.
Pero el turismo se mueve en familias.
Una familia de cuatro personas pagaría 5 mil 339.20 pesos únicamente por concepto del DNR.
Más de cinco mil pesos antes de sumar avión, TUA, hospedaje, alimentos, transportación, actividades y demás gastos.
¿Y qué hace una familia cuando tiene que decidir entre destinos?
Compara.
Estados Unidos, el Caribe, República Dominicana, Jamaica y otros mercados turísticos están compitiendo por el mismo viajero.
México no compite consigo mismo.
Compite contra destinos que buscan facilitar la llegada del visitante, no encarecerla.
¿Y la promoción turística? Bien, gracias
Aquí aparece otra de las grandes contradicciones.
México desapareció hace años al Consejo de Promoción Turística de México y, con ello, buena parte de la estructura que existía para promover internacionalmente al país.
Hoy, de acuerdo con el sector, se destinan apenas 52.9 millones de pesos a la promoción internacional de la marca México, mientras que en los tiempos del CPTM llegaron a existir alrededor de 8 mil millones de pesos provenientes del DNR etiquetados para promoción turística.
Ahora el DNR podría generar más de 26 mil millones de pesos con el incremento planteado.
La pregunta es sencilla:
¿Dónde está el dinero para promocionar los destinos que generan esa recaudación?
Porque si el gobierno federal quiere cobrar más por cada turista, lo mínimo sería que una parte importante de esos recursos regresara a los destinos que producen la riqueza.
Pero no queda claro que vaya a ocurrir.
Y eso es precisamente lo que preocupa al sector empresarial.
Arremeter contra el turismo en plena desaceleración
Lo que están diciendo los empresarios de Los Cabos no es que no quieran pagar impuestos.
Lo que están diciendo es algo mucho más elemental: no se puede matar a la gallina de los huevos de oro mientras se presume que se quiere fortalecer el turismo.
El turismo genera empleo.
Genera divisas.
Atrae inversión.
Mueve restaurantes, comercios, transportistas, prestadores de servicios, agencias, actividades recreativas y miles de pequeñas empresas.
Y hay algo todavía más importante: el turismo también es una herramienta para combatir la pobreza, porque los municipios con alta actividad turística suelen registrar mejores condiciones económicas y menores niveles de pobreza que regiones sin esa dinámica productiva.
Entonces, ¿por qué no termina de quedar claro para el gobierno federal la importancia estratégica de esta actividad?
Primero se desmantela la promoción internacional.
Después se reduce la capacidad de promoción de México.
Y ahora se pretende aumentar considerablemente el costo de entrada al país.
¿De verdad nadie está viendo la contradicción?
Los legisladores: ausentes cuando más se necesitan
Y mientras los hoteleros, desarrolladores de tiempo compartido y empresarios hacen llamados públicos para que se revise la propuesta, surge otra pregunta incómoda:
¿Dónde están los legisladores federales de Baja California Sur?
¿Dónde están quienes deberían estar defendiendo en el Congreso los intereses económicos de una entidad cuya principal actividad depende precisamente del turismo internacional?
Porque si Los Cabos pierde turistas, no pierde únicamente el hotel.
Pierde el restaurante.
Pierde el taxista.
Pierde el vendedor.
Pierde el prestador de servicios.
Pierde el trabajador.
Pierde el pequeño comerciante.
Pierde el municipio.
Pierde el propio gobierno, porque una menor actividad económica también significa una menor base de generación de riqueza.
Y, finalmente, perdemos todos.
Pero parece que el debate político nacional tiene otros intereses.
El 2027 ya está encima.
Hasta aquí