Lima.— El Congreso de la República eligió al veterano legislador José María Balcázar como nuevo presidente interino del país, tras destituir mediante moción de censura a José Jerí, quien dejó el cargo envuelto en escándalos políticos.
Balcázar se impuso en segunda votación con 64 votos frente a 46 obtenidos por María del Carmen Alva. Los aspirantes Edgar Reymundo y Héctor Acuña quedaron fuera en la primera ronda. Con su designación, Perú suma ocho presidentes en la última década, reflejo de la persistente inestabilidad política.
El nuevo mandatario ejercerá solo hasta el 28 de julio, cuando asuma el ganador de las elecciones generales previstas en abril. La ley le impide postularse.
Un perfil controvertido
Exmagistrado y congresista por Lambayeque, Balcázar, de 83 años, ha enfrentado cuestionamientos por presunto tráfico de influencias y una acusación fiscal por apropiación ilícita. También pesa sobre él una denuncia constitucional por un supuesto intercambio de favores con la exfiscal de la nación Patricia Benavides.
Además, ha sido vinculado políticamente a Vladimir Cerrón y al expresidente Pedro Castillo, condenado por rebelión tras su fallido intento de disolver el Congreso en 2022.
Uno de los episodios más polémicos de su trayectoria fueron sus declaraciones en contra de la ley que prohibió el matrimonio infantil en 2023, cuando sostuvo en el debate parlamentario que las relaciones sexuales tempranas “ayudan al desarrollo psicológico de la mujer”. Sus palabras provocaron rechazo del Ministerio de la Mujer y diversos sectores sociales.
Promesas y desafíos
En su primer mensaje, Balcázar prometió garantizar una transición electoral “pacífica y transparente”, reforzar la seguridad ciudadana y mantener continuidad en la política económica. No obstante, su elección ha generado críticas de sectores políticos y editoriales que cuestionan tanto su perfil como el mecanismo empleado para remover a Jerí.
La salida de Jerí fue el desenlace de varios escándalos, entre ellos reuniones no registradas con empresarios y cuestionamientos por contrataciones en el Estado de personas cercanas a su entorno.
Ahora, Balcázar enfrenta el reto de conducir un gobierno de transición en un clima de fragmentación política y bajo respaldo ciudadano. Las encuestas anticipan una contienda electoral atomizada, con alta probabilidad de segunda vuelta en junio.
A pocos meses del relevo presidencial, Perú vuelve a navegar en aguas inciertas, con un liderazgo provisional que divide opiniones y una ciudadanía expectante ante el próximo capítulo político del país.