¿Cómo retomar el ejercicio en enero sin poner en riesgo tus articulaciones?

Ciudad de México, enero de 2026. Enero suele llegar con una promesa silenciosa: volver a entrenar, recuperar el ritmo y dejar atrás semanas (o meses) de pausa. El problema es que el cuerpo no siempre arranca al mismo ritmo que la motivación. Después de un periodo de menor actividad, las articulaciones, los tendones y los músculos requieren una adaptación progresiva para evitar molestias, sobrecargas o lesiones innecesarias.

Especialistas en medicina del deporte coinciden en que el error más común al retomar el ejercicio es intentar entrenar como si no hubiera habido interrupción. La condición cardiovascular puede recuperarse con relativa rapidez, pero el sistema articular necesita más tiempo para adaptarse al impacto, la carga y la repetición de movimientos. Ignorar ese proceso suele traducirse en dolor, inflamación y desgaste prematuro.

Por eso, el regreso inteligente al entrenamiento empieza por ajustar expectativas. Reducir intensidad, priorizar técnica y trabajar movilidad no es retroceder, sino preparar al cuerpo para rendir mejor a mediano plazo. Las rutinas funcionales, los ejercicios de estabilidad y los estiramientos dinámicos ayudan a reactivar rangos de movimiento y a lubricar las articulaciones antes de someterlas a esfuerzos mayores.

En este contexto, el cuidado articular ha dejado de ser exclusivo de atletas profesionales. Cada vez más personas integran estrategias preventivas para proteger sus articulaciones desde el inicio del año. Además de una correcta activación y descanso, algunos optan por apoyos específicos como Lesotris, un suplemento formulado para favorecer la movilidad y apoyar la respuesta del cuerpo ante el impacto físico. Su fórmula está diseñada para acompañar el movimiento constante: contribuye a mantener la flexibilidad articular, ayuda a reducir la rigidez asociada al esfuerzo repetitivo y apoya procesos relacionados con la inflamación. Su uso suele integrarse como parte de una rutina enfocada en entrenar sin dolor y sostener la constancia, especialmente en etapas de retorno al ejercicio.

Retomar el entrenamiento en enero no se trata de castigar al cuerpo para “compensar” el descanso, sino de entenderlo como un sistema que necesita adaptación. Escuchar las señales, respetar los tiempos de recuperación y apoyar las articulaciones puede marcar la diferencia entre abandonar en febrero o mantener un hábito sólido durante todo el año.

Porque entrenar más no siempre es entrenar mejor. A veces, la verdadera estrategia está en moverse con inteligencia, proteger el cuerpo y construir fuerza desde la base. Las articulaciones (silenciosas pero fundamentales) son las que permiten que el movimiento siga siendo parte de la vida, no solo de una meta de inicio de año.