Washington.— Autoridades de Estados Unidos confirmaron este miércoles la incautación de dos petroleros sancionados con presuntos vínculos con Venezuela, como parte de una serie de operativos realizados en el Atlántico Norte y el Caribe. Uno de los buques había cambiado de nombre y operaba bajo bandera rusa, en un aparente intento por evadir sanciones internacionales.
El Comando Europeo de Estados Unidos (EUCOM) informó sobre la confiscación del buque mercante Bella 1, al señalar que la embarcación incurrió en “violaciones a sanciones estadunidenses”. De acuerdo con la información oficial, el petrolero era monitoreado desde hace varias semanas luego de que intentara eludir un cerco impuesto a barcos sancionados que operan en torno a Venezuela.
Horas más tarde, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, dio a conocer que fuerzas estadunidenses también tomaron control del petrolero Sophia en el Caribe. Según explicó, ambas embarcaciones tenían como último destino o punto de salida puertos venezolanos.
Fuentes oficiales indicaron que el Bella 1 fue asegurado por el ejército de Estados Unidos y posteriormente entregado a autoridades civiles. El buque había sido sancionado en 2024 por presuntamente transportar carga vinculada a una empresa relacionada con el grupo libanés Hezbollah, respaldado por Irán.
Tras un intento fallido de abordaje por parte de la Guardia Costera en diciembre, el petrolero continuó su ruta a través del Atlántico, donde fue rebautizado como Marinera y registrado bajo bandera rusa. Registros marítimos y autoridades confirmaron que la tripulación incluso pintó una bandera rusa en el casco del navío.
Previo a su incautación, el barco fue localizado entre Escocia e Islandia, bajo constante vigilancia aérea por parte de fuerzas de Estados Unidos y del Reino Unido. En ese contexto, el gobierno ruso expresó su inquietud por la presencia de embarcaciones de la Guardia Costera estadunidense siguiendo al petrolero a miles de kilómetros de la costa de Estados Unidos.
EUCOM precisó que la operación se llevó a cabo con base en una orden de un tribunal federal y bajo una directriz presidencial que autoriza el abordaje de buques sancionados considerados una amenaza para la seguridad regional.
Funcionarios de la administración del presidente Donald Trump reiteraron que estas acciones forman parte de una estrategia para reforzar la aplicación de sanciones petroleras contra Venezuela y advirtieron que los operativos de incautación continuarán en aguas internacionales conforme al marco legal vigente.