San José del Cabo.- El agua se ha convertido en el principal desafío de Baja California Sur y particularmente de Los Cabos frente al cambio climático, debido a la dependencia de los acuíferos subterráneos, cuya disponibilidad y calidad están siendo presionadas por el aumento de la evaporación y la intrusión de agua salina, advirtió Antonina Ivanova Boncheva, profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS) y especialista en cambio climático.
La académica, quien participa en trabajos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), explicó ante el Grupo Madrugadores de Los Cabos que los acuíferos cercanos a la costa enfrentan un doble riesgo: por un lado, la mayor evapotranspiración asociada a las condiciones de calor reduce la disponibilidad del recurso y, por otro, la elevación del nivel del mar favorece la entrada de agua salina en los depósitos subterráneos.







“Los acuíferos que están cerca de la costa ya les entra agua salina, se están salinizando”, señaló, al advertir que este proceso puede comprometer el uso del agua tanto para consumo humano como para actividades agrícolas.
La problemática cobra especial relevancia en Los Cabos, donde el crecimiento urbano, turístico y poblacional incrementa la demanda de agua. Ivanova Boncheva sostuvo que los acuíferos deben ser protegidos porque constituyen una de las principales fuentes de abastecimiento de la entidad.
La propia UABCS ha identificado que el cambio climático puede complicar las condiciones de las cuencas y acuíferos sudcalifornianos, además de que la disponibilidad de agua limpia enfrenta problemas de calidad en distintas zonas del estado.
Desalación y reúso, alternativas ante el estrés hídrico
Ante este escenario, la investigadora planteó que no existe otra alternativa que proteger los acuíferos y, paralelamente, ampliar las fuentes de abastecimiento, entre ellas las plantas desalinizadoras.
Consideró necesario planear nuevas desaladoras para atender la creciente demanda de agua, particularmente por la importancia que tienen el turismo, la agricultura, la pesca y las necesidades de las familias sudcalifornianas.
También propuso establecer una regulación más estricta sobre cuánto se perfora, cuánto se extrae y cuánto se reutiliza, además de impulsar de manera permanente el uso de aguas tratadas.
En este sentido, señaló que instalaciones como los campos de golf y hoteles podrían utilizar agua tratada, mientras que las empresas con plantas de tratamiento deberían garantizar su operación continua y no solamente cuando exista alguna emergencia.
La especialista planteó incluso establecer acuerdos entre el sector hotelero de Los Cabos y el gobierno estatal, así como normas que impulsen a las grandes empresas a contar con infraestructura propia para el tratamiento y aprovechamiento del agua.
Urge fortalecer energías renovables
Ivanova Boncheva también identificó el sector energético como otro de los grandes desafíos para Baja California Sur, debido a las limitaciones de la red eléctrica para incorporar grandes cantidades de generación proveniente de paneles solares.
Propuso avanzar gradualmente en la instalación de sistemas de energía renovable en edificios públicos, escuelas y hoteles, de manera que puedan generar electricidad para su propio consumo.
La académica consideró que esta estrategia permitiría reducir la dependencia de fuentes altamente contaminantes y avanzar hacia una transición energética adaptada a las condiciones de la entidad.
Fondo ambiental debe financiar protección de acuíferos
Ante la magnitud de los retos, planteó aprovechar el fondo ambiental previsto en el marco de la política estatal de cambio climático para financiar acciones de adaptación y protección ambiental.
La Ley de Cambio Climático de Baja California Sur fue aprobada por el Congreso estatal en diciembre de 2024 y establece instrumentos de política climática y económicos, además de promover la participación de los sectores social y privado.
Ivanova Boncheva señaló que esos recursos podrían destinarse, entre otras acciones, a reforestación con especies nativas, protección de acuíferos y proyectos que permitan que el agua de lluvia se infiltre al subsuelo en lugar de escurrir directamente hacia el mar.
También mencionó la posibilidad de combinar recursos estatales y federales con financiamiento internacional para proyectos ambientales, así como mecanismos como el pago por servicios ambientales, que ya se aplican en otras entidades del país.
Participación social, clave frente al cambio climático
La investigadora destacó además la participación de organizaciones no gubernamentales, comunidades y grupos sociales en proyectos ambientales de Baja California Sur, aunque consideró que todavía existe margen para fortalecer estos mecanismos.
La UABCS informó recientemente que Ivanova Boncheva participó en los cinco foros municipales realizados para la construcción de la segunda etapa del Programa Estatal de Cambio Climático, donde se identificaron impactos, vulnerabilidades y alternativas de adaptación desde las distintas regiones del estado.
Para la académica, el reto no se limita a enfrentar los efectos ambientales del cambio climático: la disponibilidad de agua, la energía y la protección de los recursos naturales están directamente relacionadas con el bienestar social y el futuro económico de Los Cabos y de Baja California Sur.