
.En política no basta con levantar la mano; hay que construir estructura, formar cuadros y ocupar el territorio. Esa parece ser la ruta que ha decidido seguir el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Baja California Sur.
Mientras otros institutos políticos continúan inmersos en disputas internas o a la espera de definiciones nacionales, el Verde comenzó a mover sus piezas. La toma de protesta del Comité Ejecutivo Municipal en Los Cabos y de sus coordinadores distritales no fue un acto protocolario más. Fue el mensaje de que el partido busca llegar al 2027 con una estructura territorial consolidada y con nuevos liderazgos que ya trabajan en las colonias y comunidades.
El dirigente estatal, Andrés Liceaga Gómez, dejó claro que la prioridad es fortalecer la organización desde abajo. Reconoció que la mayoría de quienes hoy integran el comité ya venían realizando trabajo político y social, pero también destacó la incorporación de nuevos perfiles, como Fernando Altamirano, quien oficialmente se suma al proyecto verde junto con su equipo.
La estrategia es evidente: multiplicar la presencia del partido en los 16 distritos electorales y los cinco municipios del estado. Los nombramientos de Fernando Altamirano, Andrés Arturo García Ceseña, Florencia Olachea Villafaña y Marcela Castillejos representan apenas el inicio, pues el propio Liceaga adelantó que en las próximas semanas continuarán las designaciones en los distritos restantes e incluso podrían nombrarse más de un coordinador por distrito para fortalecer el trabajo territorial.
El mensaje interno también fue claro: el 2027 comenzó desde ahora. No habrá candidaturas por improvisación. Quienes aspiren a un cargo deberán demostrar resultados, cercanía con la ciudadanía, capacidad de organización y cumplimiento de metas. En otras palabras, el partido pretende que la estructura sea la principal carta de presentación de quienes busquen una candidatura.
Pero el movimiento del Verde tiene además un componente estratégico. La aparición de Jesús Alberto “Cheto” Alvarado Aragón como aspirante propio a la Coordinación Estatal para la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional coloca al partido en una posición distinta dentro de la coalición con Morena y el PT. Por primera vez, el PVEM presume contar con un perfil competitivo para disputar el liderazgo político rumbo al próximo proceso electoral.
Para Liceaga, la tarea inmediata consiste en posicionar la agenda verde, fortalecer la estructura electoral y respaldar el proyecto de Cheto Alvarado en los cinco municipios y los 16 distritos del estado. El objetivo es que el Verde llegue con mayor peso específico a la definición de candidaturas que iniciará a partir de agosto con las diputaciones federales, continuará con las alcaldías en septiembre y concluirá con las diputaciones locales en noviembre.
Por su parte, Cheto Alvarado aprovechó el encuentro para enviar un mensaje de cohesión. Reconoció el crecimiento que ha tenido el partido durante los últimos cinco años y aseguró que el PVEM apenas comienza una nueva etapa de expansión política.
Su discurso no fue menor. Habló de construir nuevas posiciones de representación con responsabilidad, de abrir espacios a liderazgos que han demostrado trabajo y de seguir fortaleciendo un proyecto que, dijo, tiene un profundo compromiso con Baja California Sur.
La lectura política es sencilla: mientras otros partidos siguen resolviendo sus diferencias internas, el Verde apuesta por hacer política de territorio. Está reclutando nuevos perfiles, fortaleciendo liderazgos locales y formando una estructura que buscará convertirse en uno de sus principales activos rumbo a la elección de 2027.
En política, las campañas duran meses, pero las estructuras se construyen durante años. Y el PVEM parece haber decidido que el reloj electoral ya empezó a correr.
Tiempo al tiempo.