Los Cabos, Baja California Sur.- La localización de cinco inhumaciones clandestinas durante una semana de trabajos forenses en San José del Cabo volvió a exhibir una de las heridas más profundas que enfrenta Baja California Sur: la desaparición de personas y la incertidumbre que viven cientos de familias que continúan buscando a sus seres queridos.
La Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) informó que concluyeron las labores de procesamiento científico y exhumación en la zona de hallazgos, donde fueron ubicadas cinco fosas clandestinas. Como resultado de las últimas intervenciones, personal de la Dirección de Servicios Periciales confirmó además la recuperación de seis osamentas y diversos restos óseos fragmentados, los cuales serán sometidos a estudios especializados para su identificación.
Los restos fueron trasladados a los laboratorios forenses de la institución, donde peritos iniciarán análisis de antropología forense y pruebas genéticas de ADN con el propósito de establecer la identidad de las víctimas y ofrecer respuestas a las familias que, en muchos casos, llevan años esperando conocer el paradero de sus seres queridos.
El procurador general de Justicia del Estado, Antonio López Rodríguez, señaló que los resultados son producto de la coordinación entre autoridades de los tres órdenes de gobierno, colectivos de búsqueda y dependencias de seguridad, entre ellas la Secretaría de Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas.
Sin embargo, más allá del trabajo institucional, el hallazgo vuelve a colocar en el centro del debate una realidad que preocupa a la sociedad sudcaliforniana: las fosas clandestinas continúan apareciendo en una entidad que durante años fue considerada una de las más seguras del país.
Los colectivos de familiares han sostenido que cada hallazgo representa una mezcla de esperanza y dolor. Esperanza por la posibilidad de recuperar a quienes desaparecieron, pero también la confirmación de que la violencia dejó víctimas que permanecieron ocultas durante años.

La PGJE reiteró que mantendrá las investigaciones hasta lograr el esclarecimiento de los hechos y garantizar la identificación científica de cada uno de los restos localizados, proceso que permitirá, en su momento, entregar certezas jurídicas y humanas a las familias afectadas.
Mientras avanzan los trabajos periciales, el hallazgo de estas cinco fosas clandestinas recuerda que la búsqueda de personas desaparecidas sigue siendo uno de los mayores desafíos en materia de derechos humanos y procuración de justicia en Baja California Sur, donde decenas de familias continúan recorriendo el desierto con la esperanza de encontrar respuestas que las autoridades aún les deben.