El otro rostro de Los Cabos: prosperidad para unos, rezago para muchos
A nivel mundial, Los Cabos es reconocido como el paraíso del Pacífico mexicano. Cada año, millones de turistas nacionales y extranjeros llegan para disfrutar de sus playas, paisajes desérticos, clima privilegiado, campos de golf de clase mundial y exclusivos resorts, donde una sola noche puede alcanzar tarifas de hasta 20 mil dólares.
El destino presume algunos de los mejores restaurantes distinguidos por la Guía Michelin y reconocimientos de World Travel Awards; hoteles galardonados por Travelers’ Choice Awards y Forbes Travel Guide, además de certificaciones internacionales como Blue Flag y MexBest.
Sin embargo, detrás de esa imagen de lujo y éxito turístico existe una realidad muy distinta. Miles de hombres y mujeres que habitan en las colonias populares de Cabo San Lucas observan diariamente el esplendor que se ofrece a los visitantes, mientras en sus hogares enfrentan carencias en servicios básicos.
Uno de los problemas más evidentes es el acceso a la energía eléctrica. Muchas familias dependen de conexiones colectivas improvisadas que generan extensas marañas de cables en la vía pública, representando un riesgo permanente para la seguridad de los habitantes. De hecho, una parte importante de los incendios registrados en viviendas ocurre precisamente en asentamientos donde el suministro eléctrico se recibe de manera irregular.
FOTO: Martha Leticia Hernández Vera

La imagen que hoy presentamos refleja con claridad las condiciones en las que numerosas familias reciben el servicio eléctrico en pleno paraíso turístico de México. Una postal que contrasta con la grandeza y el prestigio internacional que presume Los Cabos.
El rezago en materia de electrificación, al igual que el abastecimiento de agua potable, es un problema histórico que las actuales autoridades buscan atender. No obstante, el acelerado crecimiento poblacional del municipio continúa siendo uno de los principales desafíos para cerrar la brecha entre el desarrollo económico y el desarrollo social.
La paradoja es evidente: el mismo éxito turístico que ha colocado a Los Cabos entre los destinos más exclusivos del mundo también ha generado una presión sin precedentes sobre su infraestructura y servicios públicos. Mientras el destino sigue creciendo y atrayendo inversiones millonarias, miles de familias continúan esperando que el progreso llegue también a sus hogares.